Había una vez una joven muy linda que no tenían padres. Solamente tenía una madrastra, una viuda con dos hijas muy feas. Ella hacía todos los quehaceres de la casa y siempre tuvo manchados de ceniza en sus vestidos así todos la llamaban Cenicienta.
Un día el Rey anunció que iba dar una fiesta para todos las jóvenes casaderas del reino.
La madrastra le dijo a Cenicienta, “Tú no podrás ir. Te quedarás en casa limpiando.”
Llegó el día del baile y sus hermanastras salió mientras Cenicienta se quedó sola en la cocina, llorando.
Ella se preguntó, “¿Por qué seré tan desgraciada?” De pronto, su Hada Madrina se apareció a Cenicienta.
El Hada le dijo, “Tú también podrás ir al baile pero con una condición, tendrás que volver a casa cuando a las doce a medianoche.” Y el Hada usó su varita mágica para transformar Cenicienta en una joven muy bella.
Cuando Cenicienta llegó al baile muchas personas tuvieron celos de ella. El Rey pensó que ella era la joven más bonita del mundo y bailó con ella todo el noche. Sus hermanastras no sabían que era Cenicienta y se preguntaron quien sería aquella joven.
De pronto Cenicienta oyó el reloj sonar medianoche.
Ella exclamó, “!Dios mío! ¡Tengo que irme!”
Ella corrió a través de la sala y bajó la escalera pero perdió un zapato que el rey recogió.
El Rey quería encontrar la bella joven por probando encontrar la joven que calzarse el zapato.
Nadie caber el zapato pero al fin llegó a la casa de Cenicienta. Sus hermanastras no pudieron calzar el zapato pero cuando Cenicienta lo puso, estaba perfecto.
Y así sucedió que el Rey se casó con la joven y vivieron muy felices.
Thursday, November 6, 2008
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