Thursday, November 6, 2008

La Cenicienta

Había una vez una joven muy linda que no tenían padres. Solamente tenía una madrastra, una viuda con dos hijas muy feas. Ella hacía todos los quehaceres de la casa y siempre tuvo manchados de ceniza en sus vestidos así todos la llamaban Cenicienta.
Un día el Rey anunció que iba dar una fiesta para todos las jóvenes casaderas del reino.
La madrastra le dijo a Cenicienta, “Tú no podrás ir. Te quedarás en casa limpiando.”
Llegó el día del baile y sus hermanastras salió mientras Cenicienta se quedó sola en la cocina, llorando.
Ella se preguntó, “¿Por qué seré tan desgraciada?” De pronto, su Hada Madrina se apareció a Cenicienta.
El Hada le dijo, “Tú también podrás ir al baile pero con una condición, tendrás que volver a casa cuando a las doce a medianoche.” Y el Hada usó su varita mágica para transformar Cenicienta en una joven muy bella.
Cuando Cenicienta llegó al baile muchas personas tuvieron celos de ella. El Rey pensó que ella era la joven más bonita del mundo y bailó con ella todo el noche. Sus hermanastras no sabían que era Cenicienta y se preguntaron quien sería aquella joven.
De pronto Cenicienta oyó el reloj sonar medianoche.
Ella exclamó, “!Dios mío! ¡Tengo que irme!”
Ella corrió a través de la sala y bajó la escalera pero perdió un zapato que el rey recogió.
El Rey quería encontrar la bella joven por probando encontrar la joven que calzarse el zapato.
Nadie caber el zapato pero al fin llegó a la casa de Cenicienta. Sus hermanastras no pudieron calzar el zapato pero cuando Cenicienta lo puso, estaba perfecto.
Y así sucedió que el Rey se casó con la joven y vivieron muy felices.

Los Tres Cerditos

Había una vez tres cerditos y tenían que irse a casa y buscaban sus fortunas. Antes de salían, su madre les dijo “Lo que usted lo hacía, lo hacía el mejor que podía porque era la manera mejor de conseguir adelante en el mundo”
El primer cerdito construyó su casa de paja porque era la cosa más fácil para hacer. Luego, el primer cerdito fue a jugar.
El segundo cerdito construyó su casa de madera y esta casa era un poco más fuerte de la casa de paja. Vio que su hermano había terminado ya y se dio prisa para irse jugar con él.
El tercer cerdito construyó su casa de ladrillos. Mientras sus hermanos jugaban, el tercer cerdito continuaba a trabajar.
Una noche, el lobo mál, que amaba comer cerditos gordos, vino y vio el primer cerdito en su casa de paja. Él dijo “Dejóme entrar, dejóme entrar cerdito o yo soplaré y soplaré y destruiré su casa.”
El primer cerdito no abrió la puerta y el lobo sopló y sopló y comió el primer cerdito.
Luego, el lobo fue a la casa de madera y dijo “Dejóme entrar, dejóme entrar cerdito o yo soplaré y soplaré y destruiré su casa.”
El segundo cerdito no abrió la puerta y el lobo sopló y sopló y comió el segundo cerdito.
Luego, el lobo fue a la casa de ladrillos y dijo “Dejóme entrar, dejóme entrar cerdito o yo soplaré y soplaré y destruiré su casa.”
El tercer cerdito no abrió la puerta y el lobo sopló y sopló pero él no pudo destruir la casa. Entonces, el lobo trepó a la azotea y fue debajo de la chimenea. El tercer cerdito vio el lobo y puso una olla de agua en la chimenea. El lobo cayó en la olla y murió.
El proximó dia el tercer cerdito invitó su madre a su casa y el cerdito le dijo a su madre que aprendió su lección. Y vivía feliz siempre después…